Hórreos gallegos: qué son, para qué servían y por qué se levantan sobre pilares
- Elena Gondar

- hace 7 horas
- 4 min de lectura
Descubre el origen de los graneros más emblemáticos de Galicia, los secretos de su construcción y las curiosidades que esconden sus cruces, pináculos y "tornarratos".
«Mamá, ¿por qué esa casita tiene patas?»
A muchos viajeros les ocurre lo mismo. Pasean por una aldea gallega, atraviesan un camino rural o llegan a un pazo y, de repente, aparece una extraña construcción elevada sobre columnas. Parece una pequeña casa suspendida en el aire. Pero no es una casa, ni un almacén cualquiera. Es un hórreo: una de las grandes obras de la arquitectura popular gallega, pues durante siglos protegió el bien más valioso de muchas familias campesinas: el alimento que las mantenía.

¿Qué es exactamente un hórreo?
Un hórreo es un granero elevado, utilizado tradicionalmente para almacenar cereales y otros productos agrícolas. Aunque existen construcciones similares en otras regiones de España y Europa, Galicia es uno de los lugares donde el hórreo alcanzó su máxima expresión.
La palabra «hórreo» proviene del latín «horreum».

Palabra gallega del día
"Palleira"
Aunque hoy esta palabra suele asociarse a un lugar donde se guarda la paja, en muchas zonas rurales de Galicia también se utiliza para referirse al hórreo, el granero tradicional destinado a conservar cereales y otros alimentos.
¿Por qué los hórreos se levantan sobre pilares?
Su elevación protegía los alimentos de la humedad y de los animales. Pero había otros dos factores igual de importantes: la ventilación y la oscuridad. Las rendijas laterales permitían que el aire circulara constantemente por el interior, mientras que la oscuridad ayudaba a conservar los alimentos durante más tiempo. Entre los pilares y el granero suele encontrarse una pieza conocida como "tornarratos", diseñada para impedir que los roedores treparan hasta el interior.
¿Qué significa la cruz que se eleva sobre el tejado de algunos hórreos?
La cruz representaba la protección divina sobre la casa y las cosechas, mientras que el pináculo simbolizaba prosperidad y equilibrio. En una Galicia profundamente rural y religiosa, la agricultura y la espiritualidad caminaban de la mano. No obstante, no todos los hórreos cuentan con estos elementos. Por el contrario, otros cuentan con dos cruces o dos pináculos.

Los hórreos y el diezmo
Aunque hay hórreos repartidos por toda la geografía gallega en fincas particulares, muchos grandes hórreos se construían junto a iglesias, monasterios y casas rectorales, ya que pertenecían al clero. El motivo era el "diezmo", un impuesto que obligaba a entregar a la Iglesia aproximadamente el diez por ciento de las cosechas.
El hórreo de Casa do Sear
Casa do Sear conserva un hórreo tradicional gallego de tres claros, construido en piedra y madera. Hoy sigue cumpliendo una función muy parecida a la de antaño, aunque adaptada a los nuevos tiempos. En verano guarda las cajas con la decoración navideña y, en invierno, se convierte en refugio para las tumbonas y los cojines del jardín. Porque, aunque ya no almacene cereales, nuestro hórreo continúa marcando el ritmo de las estaciones, guardando en invierno lo que volverá a llenar de vida el jardín en verano, y en verano aquello que hará más especial la llegada de la Navidad.

Hórreos de visita obligada en Galicia

Hórreos de Combarro (Pontevedra)
Combarro alberga entre sesenta y setenta hórreos catalogados. De todos ellos, aproximadamente treinta se alinean junto al mar, creando un paisaje de postal que es fotografiado por miles de turistas cada año.
En un pueblo tan campesino como marinero, estas construcciones también se utilizaban para secar el pescado aprovechando la brisa marina. Sin embargo, no servían para almacenarlo, ya que no ofrecían las condiciones necesarias para su conservación.

Hórreo del Monasterio de San Xoán de Poio (Pontevedra)
El monasterio de San Xoán de Poio conserva en su huerta el hórreo con mayor superficie de Galicia. Con casi 30m. de longitud y sostenido por 51 pies, destaca especialmente por su anchura.
Su origen se remonta a finales del siglo XVIII, época en la que la comunidad monástica manejaba grandes volúmenes de cosechas y tributos en grano, por lo que el tamaño de la construcción es una muestra del poderío económico del convento durante la Edad Moderna.

Hórreo de Carnota (A Coruña)
Situado en la Costa da Morte, el hórreo de Carnota -construido en en 1768, ampliado en 1783 y con 33m. de largo- ha sido declarado Monumento Nacional por su valor arquitectónico, histórico y simbólico.

Hórreos de A Merca (Ourense)
Aquí se encuentra un "corral" con 34 hórreos juntos y muy bien conservados. Hoy en día funcionan como un museo al aire libre que muestra la arquitectura popular y la vida rural de antaño en la provincia.
¿Sabías qué...?
Galicia cuenta con decenas de miles de hórreos repartidos por todo el territorio.
Muchos tienen más de doscientos años.
El maíz llegó de América en el siglo XVI.
Algunos hórreos siguen utilizándose hoy en día.
Antiguamente, cuanto más grande y ornamentado era un hórreo, mayor era el prestigio de su propietario.
Cómo reconocer un hórreo auténtico
Los pilares
Los tornarratos
Las rendijas laterales
La cruz y el pináculo
Los materiales de construcción
La recomendación de Casa do Sear
Si quieres descubrir algunos de los hórreos más fotografiados de Galicia, merece la pena pasear por Combarro al atardecer. Y no te lo decimos solo porque sea nuestro pueblo materno y el lugar donde ha crecido la segunda generación de Casa do Sear, sino porque realmente es uno de los rincones más mágicos de Galicia, conocido por muchos como la «pequeña Venecia gallega».

Pero no te quedes únicamente con sus hórreos más famosos: a veces, los más curiosos aparecen por sorpresa en una pequeña aldea, junto a una viña o escondidos entre casas de piedra.
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